Homenaje a Don Maxi
Así que pasen 50 años
por Mónica R. Jorquera

Si le toca oficiar una boda o un bautizo tiene que mirar el misal, lo recuerda a duras penas. Sin embargo, los entierros se los sabe de memoria y le salen de rechupete.
Esta afirmación —que él mismo ha hecho— resume quizá toda una carrera, medio siglo de dedicación inquebrantable durante el que ha vivido los años más gloriosos de su Gascueña natal y de los contornos, la llegada de la revolución industrial con el consiguiente éxodo de población a las ciudades y la transformación de estos pequeños municipios en refugios de veraneantes, casi desiertos con la llegada del otoño.
Don Maxi, párroco de Portalrubio, Valdemoro y Tinajas, celebra sus 50 primaveras como sacerdote, aniversario de su unión con el Altísimo, un acontecimiento que imaginamos tendrá un significado espiritual de mucha importancia para él. Pero, para nosotros, las generaciones de habitantes y veraneantes portalrubieros que, año tras año, le hemos visto aparecer por las calles al volante de su mítico R4 amarillo canario —al que fue fiel hasta que dejaron de fabricarlo y tuvo que cambiarlo por el mismo modelo, pero en blanco—, es mucho más que eso.
Entre el latín y el castellano, la sotana y el traje de calle, las campanas y el radio cassette para llamar a la oración, nuestro cura ha sabido conjugar tradición y modernidad con tacto y tino, siempre atento a las necesidades de loss vecinos, fiel a su voto de humildad y dedicación absoluta a sus gentes, con maratonianas jornadas de pueblo en pueblo: misa y procesión a las cinco, funeral y entierro a las siete, si llueve mejor no sacar al santo…¡Y que nadie cante el viernes de silencio!
Pero cantar le gusta y, como buen religioso, sabe hacerlo. Como también sabe de electrónica —su casa de Tinajas siempre llena de viejas televisiones del vecindario para reparar— y de improvisar con gracia e ironía durante el sermón.
En mayo inauguraba la iglesia rehabilitada de Tinajas y el pasado sábado Portalrubio le rendía homenaje con una gran cena en la plaza central —al igual que hicieron sus paisanos de Gascueña y el resto de pueblos en los que ejerce como párroco—. Ilusionadisimo y emocionadisimo, repartía besos, abrazos y bendiciones por doquier, como esos padres que celebran las bodas de oro rodeados de sus hijos, precisamente él que se quedó huerfano de madre con tan sólo 5 años y de padre con 15.
Sin embargo, a Don Maxi no le ha faltado familia, quizá por su intachable trayectoria profesional y personal que ha conseguido que incluso los más escépticos hayan visto en él características tan poco comunes en los tiempos presentes y también pasados: sencillez y verdad. Y eso es incontestable, así que pasen 50 años.
¡FELICIDADES DESDE Portalrubio.esmas!










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mati dijo
Bien la reseña sobre D.Maxi. Sólo una cosa: D. Maxi es natural de Gascueña, no de Tinajas. Y, también en su pueblo natal, al igual que en los que ejerce como cura, quiso celebrar este aniversario.
Vuestra página está bien. Muy actualizada. Os animo a que sigáis en la misma línea. Portalrubio y toda la comarca os lo reconocerá. aunque , como a D. Maxi, sea dentro de unos cincuenta años.
21 Julio 2009 | 08:17 PM